POR: MARIANA JARAMILLO FONSECA
Uribe aumentó la confianza inversionista a costa de eximir a esos inversionistas de pagar una cantidad de impuestos que claro, nos puso a pagar a la clase media. Lo mismo que amplió la cobertura en salud a costa de quienes cotizamos en empleos formales y por eso, por aumentar esa cobertura, sin aumentar el empleo, la emergencia social. Porque mientras no se aumente el empleo, el hueco de plata en el sistema de salud seguirá siendo más grande. Si sigo con el empleo el panorama es aún peor. La cifra de desempleo continúa en dos dígitos 11,6%. Además desmontó las horas extras dizque para crear empleo y eso lo único que consiguió fue poner en situaciones más precarias a los trabajadores.
Otro de los legaditos de Uribe tal vez el más importante es el cinismo. El negar todo así existan pruebas, el arte paisa, por supuesto, de voltear la arepa, de distraer, de negar, de ponerse bravo cuando era acusado, de no aceptar el error, ninguno. Este culebrero puso de moda las metáforas de la finca como la de los huevitos, la culebra y otras. Continuó con su ánimo guerrerista y cree que negar lo que estuvo mal, es la mejor forma de no perder adeptos. Demostró al impulsar la reelección, su sed infinita de poder, su ambición por mandar, por centralizar todo en sí mismo. Pero lo bueno es que se va. Deja un estilo sí, pero el que viene que no es un finquero sino un tipo, como decía mi Tía Cecilia, “de cuna y linaje” que apelará a otros recursos menos de patrón, menos populacheros, y mucho más sutiles pero no por eso, mejores que los del finquero. Por último no tengo nada que agradecer a los gobiernos de Uribe y solo decir a grito limpio, BIEN IDO.
LA ÑAPA: Es incierto qué viene con Santos. Habrá que esperar.
PSICÓLOGA PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
MAGISTER LITERATURA HISPANOAMERICANA INSTITUTO CARO Y CUERVO
Columna publicada el miércoles 4 de agosto de 2010 en el Diario El Nuevo Dia de Ibagué
