jueves, 21 de enero de 2010

Columna Mariana Jaramilo: Política pública pal viejo

LA POLÍTICA PÚBLICA PAL VIEJO

POR: MARIANA JARAMILLO FONSECA

En este viaje a Buenos Aires he podido ver como esta ciudad tiene respeto por los viejos y los valora. Los viejos son en general personas activas que tienen actividades por hacer, además de cuidar los nietos, los viejos bonaerenses conservan su vida social, van a cafés, al supermercado, tienen descuentos en almacenes, van al cine y a teatro, solos o en pareja. Ha sido para mi llamativo, ver parejas de viejos que van de la mano por la ciudad, cogen subte y se ven saludables. Aquí el viejo no es una adición de los hijos o nietos, el viejo acá tiene valor porque es considerado como una persona activa y valiosa.

Existen en algunos barrios con centros de jubilados donde los viejos se reúnen, tienen actividades y es un punto de encuentro.

Es diferente en Colombia donde el viejo es considerado un estorbo o una carga. Ya en columnas anteriores, había manifestado yo mi miedo a la vejez, a no poderme valer por mí misma, a tener que depender de otros en actividades cotidianas y económicamente. Eso me asusta y creo que en nuestro país nadie considera la vejez como un sector poblacional válido lo que resulta preocupante porque ese es un momento de la vida ineludible para todos.

Siempre he tenido afinidad con los viejos, con mis viejos del café Patriarca, por ejemplo, y acá no ha sido la excepción. He tenido oportunidad de conversar con algunos viejos que se ven vitales, activos, amables. Viejos que se sienten orgullosos, que se sienten importantes.

Creo que es Colombia hace falta una mirada al viejo para ver lo valioso que puede ser, lo que tiene para ofrecer. En Buenos Aires hay viejos que hacen trabajos dignos y no hay casi viejos en la mendicidad. Nuestro país debe empezar a mirar hacia la vejez, en lugar de marginarla.

PSICÓLOGA PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

MAGISTER LITERATURA HISPANOAMERICANA INSTITUTO CARO Y CUERVO

Columna publicada ayer miércoles 20 de enero de 20210 en el diario El Nuevo Día de Ibagué

2 comentarios:

Dieguistico! dijo...

Dos cositas apenas:

1) El gentilicio que nos denomina a los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires es "porteño", no "bonaerense". Este último se utiliza para designar a los habitantes de la Provincia de Buenos Aires, que es un distrito distinto a la ciudad homónima.

2) ¡Lo mal que deben estar los pobres viejos en Bogotá! Acá, desde que tengo memoria, vengo escuchando la cantinela de que ya no se respeta a los mayores como antes, que los viejos son los marginados de la sociedad, los más indefensos, etc. Es interesante ver que alguien, viniendo de afuera, pueda tener una visión diametralmente opuesta. Quizá los viejos porteños no estén en rigor mucho más maltratados que el resto de los habitantes de la ciudad, pese a las magras jubilaciones y los achaques de la edad: es cierto que tienen descuentos en cines, que suelen tener una vida social bastante activa (¡hay muchísimas confiterías de Buenos Aires literalmente "tomadas" por grupos de ancianillas que se reúnen a tomar el te!), que los centros de jubilados se multiplican por todos lados... aunque también es cierto que hay muchos ancianos solos, maltratados, abandonados en geriátricos, mal alimentados... En líneas generales, nunca se me hubiera ocurrido tener una visión tan optimista sobre la ancianidad porteña, y quizá por eso siempre sea tan interesante la visión del visitante...

Mariana dijo...

DIego!!! tienes razón los viejos en Bogotá andán mal y no solo en Bogotá sino en Colombia en general. Acá tiene pocos descuentos y siempre son discriminados, y lo peor, muchos no alcanzan a tener una pensión. Un abrazo y gracias por el comentario, MARIANA