miércoles, 15 de abril de 2009

Columna Mariana Jaramillo: Autonomía para evaluar en colegios ¿mejor o peor?

La semana pasada leí el anuncio que realizó la ministra de educación sobre conceder autonomía a los colegios para que sean ellos quienes determinan quién se promueve de curso y bajo qué criterios. No sé que tan bueno sea esto.

Yo creo que el decreto 230 de 2002, que limitaba la posibilidad de reprobar o perder un año solo al 5 por ciento de un curso le ha hecho mucho daño a la educación colombiana. Creo que eso es una especie de promoción automática que busca que el estudiante nunca pierda y por eso mismo nunca se esfuerce. Creo que ese decreto no vela por una educación de calidad sino simplemente por mantener al estudiante en el sistema escolar así no aprenda nada ni adquiera las competencias mínimas. Pura estrategia mediocre para aumentar cifras de cobertura educativa con calidad pésima.

Esta decisión del ministerio de educación ha creado a monstruos que llegan a la universidad ignorándolo todo, sin saber leer y menos escribir, puros analfabeta funcionales que solo descifran el código escrito sin entender nada más allá, sin posibilidad de asumir una posición y menos defenderla.

Ahora la ministra sale a proponer la tal autonomía para los colegios y yo no sé que pensar. No sé cuales son los estándares mínimos del ministerio para poder luego homologar de un colegio a otro por ejemplo. Opino como Álvaro Morales de Fecode, que esa determinación es anárquica, valida cualquier forma de evaluar tenga o no sustento y eso me parece perjudicial para las instituciones educativas, para los maestros y naturalmente para los alumnos.

Estas determinaciones afectan a todos los miembros de las comunidades educativas. El gobierno en lugar de poner unos límites básicos, se encarga de dejar que cada colegio haga lo que quiera. Me parece que en educación, se debe obrar con mucho cuidado pues se trata del capital humano de un país y su formación básica que será determinante para su vida.

Yo no creo que esto cambie mucho lo que decía el decreto 30 de 2002. Creo que los colegios y maestros ya están acostumbrados a ese 5 por ciento y será difícil moverlos de ahí. La educación colombiana parece sin norte, sin un propósito, sin claridad, y evidentemente, sin ningún estándar que busque homogenizar lo básico de la formación y la medida de su calidad.

Es fatal lo que sucede, pero me parece sospechoso que ningún maestro hable del tema. ¿Será que ya no les importa? Probablemente estén mamados de repetir sus mismas arengas y obtener este tipo de respuestas incoherentes. ¿Será que la ministra Vélez si se entera de la posición que ocupa el país en educación?, ¿será que ella esa señora es consciente de lo que significa en la práctica, para un país de gente deshonesta y perezosa, la palabra autonomía? Yo creo que esa señora no tiene ni idea y cree que los docentes de colegio han leído muy bien a Kant y saben lo que en verdad implica ser autónomo. Y creo que ella probablemente no sepa ni quien es Emanuel Kant.

Habrá que ver como termina el zaperoco educativo que acaba de formar con su libertad de evaluación y promoción. Pero acá las cosas son tan raras, que tal vez resulta después de esa disposición, ya tenemos educación de calidad.

PSICÓLOGA PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

MAGISTER LITERATURA HISPANOAMERICANA INSTITUTO CARO Y CUERVO

Columna de opinión publicada hoy Miércoles 15 de abril en le diario el Nuevo Día de Ibagué

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